Monseñor Polito Rodríguez afirmó que la Virgen nos cuidará como al rebaño hasta el destino final, María levanta las ovejas cansadas, toma de la mano a su rebaño, reconforta al que se siente perdido y anima al que ha perdido la esperanza.
Durante la eucaristía con motivo de la Bajada de la Divina Pastora, en el Santuario de Santa Rosa de Barquisimeto, la máxima autoridad de la Iglesia Católica en el estado Lara manifestó: María escuchó la llamada del Señor y se abandonó con fe aun sin entender.
El templo y una plaza Bolívar repletos de devotos marcaron el primer gran evento preparatorio de 2026 para la visita número 168 de la Divina Pastora.
Monseñor Rodríguez comenzó dando gracias y bendiciendo a Dios por la oportunidad de celebrar esta misa este lunes 5 de enero, cuando la Arquidiócesis cierra el año jubilar.
Saludó a los presbíteros Oswaldo Méndez, Vicario General, y Alfonso Rojas, párroco de Santa Rosa, y demás sacerdotes. También a todos los asistentes porque “si están aquí es porque tienen fe, aman a Dios, a la Iglesia y a la Virgen. Un aplauso para la Divina Pastora”.
Sobre la fragilidad florece la Gloria de Dios
Inició la homilía recordando que “Dios se manifiesta como luz sin exclusiones, no pertenece a parcialidades, es don para todos”. De la primera lectura de Isaías 60, 1-6 evocó a esa Jerusalén herida que vuelve del exilio, vive en medio del desencanto y es ahí precisamente, sobre esa ciudad frágil, donde florece la Gloria de Dios. “El profeta nos anuncia una luz que no nace del poder sino que brota en medio de la oscuridad (…) Dios elige lo pequeño para manifestarse”, aseveró.
Del Salmo 71, el arzobispo recogió la esperanza: “Dios no gobierna con opresión sino con justicia”. Explicó que la Segunda Lectura de San Pablo a los Efesios ayuda a entender la salvación no es privilegio de pocos.
El Evangelio de Mateo 2, 1-12 nos presenta la figura de los magos guiados por una estrella “que no conduce al poder sino a la humildad, no a un palacio sino a una casa sencilla y le ofrecen oro, incienso y mirra, y después regresan a su tierra por otro camino porque, quien se encuentra con Cristo, no puede seguir viviendo igual”, dijo Monseñor.
María anima a quien pierde la esperanza
El arzobispo recordó que la Virgen levanta las ovejas cansadas, toma de la mano a su rebaño, reconforta al que se siente perdido y anima al que ha perdido la esperanza. “María escuchó la llamada del señor y, sin comprenderlo todo, se abandonó con fe a la acción del Espíruto Santo, se convierte en Iglesia que escucha y discierne. María es madre que escucha a todos. Ella conoció la sencillez, la precariedad, entiende a quienes cargan cruces pesadas, enseña a poner en el centro a los más vulnerables”.
Mirar a María como Divina Pastora es recordar que no caminamos a ciegas, ella va adelante marcando el sendero, cuidando el rebaño y señalando el destino final.
Es consuelo y fortaleza, y nos hace saber que tenemos una madre que vela por nosotros, que intercede constantemente y que nos sostiene en el camino siguiendo a Jesucristo hasta llegar a la vida plena que Dios nos promete.
Que la Divina Pastora nos acompañe siempre a su hijo, luz de las naciones y esperanza que no defrauda. Amén, finalizó el pastor de la iglesia.
Con información de la
Arquidiócesis de Barquisimeto.

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