La expansión acelerada de la inteligencia artificial generativa está alterando de forma estructural el ecosistema del periodismo, la comunicación y las redes sociales.
Se incurre en alteración del ecosistema al multiplicar la producción de contenidos sintéticos y erosionar la capacidad de los ciudadanos para distinguir entre información veraz y material manipulado, según recoge The Future 100: 2026, el informe anual elaborado por VML Intelligence .
El estudio sitúa la veracidad informativa como uno de los principales desafíos sociales y culturales de los próximos años. El 71 % de los encuestados afirma que la inteligencia artificial está haciendo imposible entender qué es verdadero en el mundo, mientras que el 81 % considera que la verdad es hoy un concepto amenazado.
Estas percepciones aparecen asociadas a la generalización de herramientas capaces de generar imágenes, audios y vídeos hiperrealistas en cuestión de segundos, sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados y con una capacidad creciente para imitar fuentes legítimas.
La presión no se limita a la desinformación política o al fraude. El informe señala que la automatización de la creación de contenidos está afectando también a la comunicación corporativa, al marketing digital y a la conversación pública en redes sociales, donde los límites entre creación humana y generación algorítmica resultan cada vez más difíciles de identificar.
La facilidad para producir piezas aparentemente informativas acelera la saturación del espacio público y reduce el tiempo disponible para el contraste, un factor que penaliza especialmente al periodismo basado en verificación y fuentes.
VML Intelligence identifica la truth literacy (alfabetización de la verdad) como una respuesta emergente a esta situación. El concepto alude a la necesidad de reforzar las capacidades críticas de la ciudadanía para analizar imágenes, vídeos y narrativas, más allá de la lectura textual tradicional.
El informe subraya que el consumo visual domina el ecosistema digital y que las imágenes tienden a generar respuestas emocionales inmediatas, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a contenidos manipulados o directamente falsos.
El documento recoge iniciativas técnicas impulsadas desde la propia industria tecnológica y mediática para abordar este problema. Entre ellas destaca el desarrollo de sistemas de identificación y procedencia de contenidos, como los estándares promovidos por la Coalition for Content Provenance and Authenticity, en la que participan empresas tecnológicas y medios de comunicación.
Estos sistemas permiten indicar si una pieza ha sido generada o alterada mediante IA y aportar información sobre su origen, con el objetivo de introducir trazabilidad en un entorno dominado por la reproducción masiva.
Junto a estas soluciones técnicas, el informe concede un papel central a los medios de comunicación como actores clave en la reconstrucción de la confianza. El uso de inteligencia artificial en redacciones y departamentos de comunicación aparece descrito como una herramienta ambivalente: capaz de mejorar procesos de análisis, documentación o producción, pero también generadora de riesgos si conduce a la homogeneización del lenguaje y a la pérdida de identidad editorial.
Investigaciones citadas en el informe apuntan a que determinadas palabras y giros frecuentes en los grandes modelos de lenguaje están comenzando a infiltrarse en podcasts, artículos y textos informativos, diluyendo la singularidad estilística de los contenidos.
Este fenómeno se conecta con la evolución del lenguaje digital en redes sociales, donde la lógica algorítmica condiciona la visibilidad y la moderación. El informe analiza el auge del algospeak, un léxico diseñado para esquivar filtros automáticos o maximizar el alcance de las publicaciones.
Esta transformación del lenguaje tiene implicaciones directas para el periodismo, al introducir códigos opacos que dificultan la interpretación de determinados mensajes y complican la cobertura de temas sensibles como violencia, salud mental o radicalización.
Con información del Laboratorio
de Periodismo, Fundación Luca de Tena.

No hay comentarios:
Publicar un comentario